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lunes, 1 de septiembre de 2014

El suero milagroso para combatir el virus del ébola, Zmapp


Canada ofreció a la OMS dosis de vacuna experimental: Como ayuda médica el gobierno canadiensa ha ofrecido entre 800 y 1.000 dosis a la organización como 'recurso global',  y envió 10 dosis a un hospital de Ginebra a petición de la OMS y de MSF.

Autor(es): Angeles Lopez, Dr. Rafael Perez Garcia



Resumen



  • Se llama Zmapp pero no se conoce ni su seguridad ni su eficacia en humanos.
  • Son tres los pacientes tratados con este fármacos: dos estadounidenses y un español.
  • La OMS está debatiendo sobre si es ético utilizar un producto experimental en un brote así.
  • Un estudio demuestra que el fármaco protege al 100% a macacos infectados por ébola.
  • La presidenta de Liberia ha pidio a EEUU que ponga a su disposición más muestras del medicamento. 
  • China aprueba producción de medicamento contra el ébola                                                                                                                                                           



Desarrollo

El Gobierno de Canadá ofrecio su vacuna experimental para el ébola a los países de África Occidental afectados por el brote de la enfermedad, que ha causado al menos 1.013 muertos, con Sierra Leona, Liberia y Guinea como los países más afectados.

El subdirector de Salud Pública de la Agencia Sanitaria de Canadá, Gregory Taylor, dijo que las autoridades consideran la vacuna experimental "como un recurso global", si bien ha matizado que "son necesarias algunas conversaciones para determinar cuál es su mejor uso".

Taylor detall que Canadá cuenta con alrededor de 1.500 dosis de la vacuna, y que podría enviar a los países afectados entre 800 y 1.000 dosis, cifra que ha descrito como "una estimación", según ha informado la cadena de televisión canadiense CBC.

Asimismo, ha resaltado que la Agencia Sanitaria de Canadá necesita quedarse con algunas dosis para llevar a cabo estudios toxicológicos, así como para tener recursos en caso de que necesite utilizarlas si alguna persona infectada con el virus viaja al país.

Las autoridades canadienses ya han enviado 10 dosis de la vacuna a un hospital de Ginebra a petición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF).

Fuentes de MSF señalan que se ha llegado a un acuerdo para poder tener acceso a algunas dosis de la vacuna como uso compasivo. Es decir, estas vacunas se utilizarían en el caso de que un miembro de su personal sufriera una exposición al virus repentina y a un nivel elevado, por ejemplo, una lesión por pinchazo con una aguja en un centro donde se tratan casos. "Esta organización no está en posesión de las vacunas y no están destinadas exclusivamente para MSF".

La vacuna desarrollada por el Gobierno de Canadá es distinta al tratamiento ideado por la farmacéutica canadiense Tekmira contra este mismo virus.

Este mismo martes, un equipo de expertos médicos de la OMS ha concluido que es "ético" utilizar medicamentos experimentales, cuya eficacia y efectos adversos aún no han sido contrastados, para "prevenir" y atajar el actual brote de ébola.

"En las circunstancias concretas de este brote y dado que ciertas condiciones se cumplen, el equipo ha alcanzado el consenso de que es ético ofrecer tratamientos no probados, con una eficacia y unos efectos adversos todavía desconocidos, como potencial tratamiento o medida de prevención", ha asegurado el grupo de expertos médicos de la OMS.

Sin embargo, los expertos han subrayado que la aplicación de estos tratamientos experimentales tienen que seguir una serie de "criterios éticos", entre los que se incluye la "transparencia" sobre la naturaleza del medicamento, el consentimiento informado, la libertad de elección, la confidencialidad, el respeto a la persona, la preservación de la dignidad y la implicación de la comunidad.

La situación en África Occidental es todavía preocupante y se está a la expectativa sobre lo que puede ocurrir en Nigeria donde ha habido una nueva víctima mortal. Se trata de un trabajador de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Ecowas) que falleció en Lagos a los 36 años. La organización informó que se había contagiado por haber tenido contacto con el asesor estadounidense del gobierno liberiano que voló en julio a Lagos y llevó allí la enfermedad. El hombre se desmayó en el aeropuerto y fue tratado sin que se supiera al principio que tenía ébola.

El empleado de Ecowas estaba en cuarentena desde entonces. Su caso eleva a tres el número de muertes por el virus en Nigeria, donde hay más de 100 personas en observación. Gambia, Costa de Marfil y Zambia han suspendido los vuelos desde Nigeria por temor al contagio.

Médicos Sin Fronteras, que tiene cientos de colaboradores en África Occidental, dio la bienvenida a la decisión de la OMS de usar los fármacos experimentales, pero alertó de que éstos solos no frenarán el problema y que hace falta aumentar de forma masiva el equipo médico. Como ha explicado el director general de MSF, Stephan Goetghebuer, "nuestra prioridad es salvar las vidas de las personas afectadas ahora y no está claro cómo de factible es organizar rápidamente un ensayo con un nuevo tratamiento [...] El brote del ébola requiere ampliar a gran escala todas las medidas conocidas como la movilización de la comunidad, la educación, la localización de contactos, el traslado temprano y de forma adecuada de los pacientes sospechosos de ébola a los centros de tratamiento, y la capacitación y equipamiento de los sanitarios, junto con una coordinación eficaz de la respuesta. Sin embargo, apoyamos plenamente la aceleración de las acciones para seleccionar un tratamiento prometedor, aumentar su producción y organizar una evaluación rápida en el terreno -todo dentro de un marco ético médico como el que ha sido debatido por expertos en ética de la OMS".

Según los últimos datos ofrecidos por la OMS, el número de personas infectadas por el ébola asciende a 1975 y la cifra de muertes alcanza las 1.069.



El medicamento que más ha llamado la atención ; ZMapp

El médico Kent Brantly, de 33 años, la enfermera Nancy Writebol, de 60, y el sacerdote Miguel Pajares, de 75, son los tres primeros pacientes en recibir un fármaco del que poco se sabe más allá de su nombre: ZMapp. Sin embargo, la suerte de estos enfermos dista mucho de la de miles de africanos que están a la espera de una muerte probable. Por este motivo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) mantuvo ayer una reunión con un panel de expertos en bioética para establecer si la administración de este tratamiento es ética.

"Estamos en una situación inusual con este brote. Tenemos una enfermedad con una alta tasa de letalidad sin ningún medicamento o vacuna probados", explica la doctora Marie-Paule Kieny, ayudante de la directora general de la Organización Mundial de la Salud. "Necesitamos preguntar a los expertos en bioética para que nos guíen en cómo hacer las cosas de una manera responsable".

La prueba de oro para valorar los nuevos medicamentos son los ensayos clínicos en humanos. Existe un protocolo científico por el que se rige el desarrollo y comercialización de fármacos. En primer lugar, se prueban en animales. Si los resultados son positivos, el siguiente paso es un estudio (fase I) para valorar la seguridad del producto en humanos. Estos ensayos se realizan en un número pequeño de personas. Si los datos son buenos -el producto no es peligroso para la salud y tiene algún efecto positivo- se va probando en un número mayor de pacientes. El ensayo más completo es el denominado fase IV, con el que se pretende conocer la dosis óptima del fármaco, la duración de la terapia, sus efectos secundarios, etc.

Sin embargo, todo este proceso de pruebas, que tarda normalmente varios años, se ha saltado en el caso del ébola con ZMapp. Creado por la compañía californiana Mapp Biopharmaceutical, este suero milagroso es un cóctel de varios anticuerpos obtenidos del suero de ratones expuestos al ébola, tratado y cultivado en plantas de tabaco, que ya ha mostrado su eficacia en monos expuestos al virus.

La Agencia que regula los medicamentos en Estados Unidos, la FDA, aceleró los trámites para probar este producto como uso compasivo. Este uso se recoge dentro de la legislación para aquellas terapias todavía en experimentación que pueden utilizarse cuando no hay otra alternativa y para aquellas personas que se encuentran muy graves.

El doctor Brantly recibió su primera dosis del suero después de llevar nueve días enfermo mientras que a la enfermera Writebol se le administró a los 7-10 días después de haber estado expuesta al virus. Los dos recibieron el tratamiento en Liberia y ahora se encuentran ingresados en el Hospital Universitario Emory en Atlanta. Desde allí, a través de un ordenador, se van comunicando con el exterior. "Me siento cada día más fuerte y le doy gracias a Dios por su misericordia por cómo he luchado contra esta terrible enfermedad", afirma Brantly desde su página web.

"El cóctel de anticuerpo monoclonales actúa contra varias proteínas del virus del ébola y lo bloquean por un lado, por otro destruyen las células infectadas y además ralentiza la infección por lo que da más oportunidades al cuerpo para que se recupere y genere anticuerpos", explica Mikel Martínez, microbiólogo del Hospital Clínic de Barcelona y experto en virus del ébola.

En España, el medicamento se importó este sábado desde Ginebra, después de que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), dependiente del Ministerio de Sanidad, autorizara su importación excepcional al amparo de la legislación mencionada. Hoy ha confirmado el director de Juan Ciudad ONGD, José María Viadero, que el sacerdote español ya está siendo tratado con ZMapp.

"Cada medicamento tiene sus riesgos y beneficios", explicaba a la agencia Associated Press, Tom Frieden, director de los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, según sus siglas en inglés). "Hasta que hagamos un estudio, no sabremos si ayuda, si daña, o si no hace nada".

Aunque muchos investigadores apuestan por respetar los pasos clásicos del desarrollo de medicamentos, otros se lo cuestionan y abogan por establecer una excepción en este caso. De hecho la decisión de tratar a estos tres pacientes ha levantado críticas por la desigualdad que se crea con respecto a los afectados en África y se preguntan por qué no llevar el suero a las zonas donde hay cientos de pacientes. Quizás la clave está en la compañía que ha creado el medicamento, creada en 2003 y con tan sólo nueve empleados, no cuenta con la suficiente infraestructura como para desarrollar una terapia a gran escala. De hecho, hasta ahora se habían dedicado a elaborar suero en pequeñas cantidades para probarlo en animales y pretendía empezar ensayos en humanos el próximo año.

Sin embargo, el cultivo de estos anticuerpos en plantas agiliza su elaboración. Charles Arntzen, profesor del Instituto Biológico de la Universidad de Arizona (EEUU) que ha trabajado durante varios años con la farmacéutica de este nuevo medicamento aseguraba en declaraciones recientes al diario Washington Post que, si ya se estuviera trabajando en esto, se podrían producir unas 10.000 dosis en unas cuatro semanas.

Lo cierto es que el medicamento ha despertado el interés de la presidenta de Liberia, Ellen Johson-Sirleaf, que ha pedido a EEUU en una intervención radiofónica que ponga a su disposición el medicamento. "Hemos sabido que la medicina les fue administrada a estadounidenses que contrajeron la enfermedad aquí, y por lo tanto (el medicamento) sería bienvenido". 


Un estudio demuestra que el fármaco protege al 100% a macacos infectados por ébola

Los expertos recuerdan que debe probarse en humanos antes de su autorización

La investigación no es tan rápida como el ébola, que según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha matado a 1.552 personas e infectado a 3.096, pero sigue avanzando.

La última prueba la publica este viernes la revista Nature con un artículo que da un espaldarazo a ZMapp, el fármaco experimental que, entre otros pocos pacientes, recibieron tanto Kent Brantly y Nancy Writebol, los estadounidenses que lograron superar la infección, como Miguel Pajares, el religioso español que no pudo vencer al virus.

Los nuevos datos demuestran que el suero ha sido capaz de conseguir que 18 macacos Rhesus se recuperen completamente de la enfermedad. La protección, del 100% en este estudio, fue eficaz hasta cinco días después de que los animales se infectasen, cuando el trastorno era patente y ya había signos claros de afectación en algunos órganos.

Los resultados de este trabajo sugieren que "ZMapp ofrece la mejor opción de todos los tratamientos terapéuticos experimentales que se están desarrollando para tratar a los infectados por el ébola", señalan con entusiasmo los investigadores liderados por Gary Kobinger y Xiangguo Qiu, de la Agencia Pública de Sanidad Canadiense. Sin embargo, a renglón seguido, los científicos reconocen que antes de lanzar las campanas el vuelo, es necesario realizar unos estudios específicos en humanos que esperan poder comenzar "en unos pocos meses".

En el mejor de los casos, la aprobación definitiva del fármaco no estaría antes "del verano de 2015", ha reconocido Kobinger en rueda de prensa. Además, hay que tener en cuenta las dificultades para fabricar el producto a gran escala que ya se han señalado en otras ocasiones.


Características

ZMapp es un cóctel de anticuerpos monoclonales purificados que actúa neutralizando al virus y y ayudando al organismo a generar sus propias defensas frente al ataque. El compuesto es una combinación de dos productos previos que se cultiva en plantas de tabaco y que previamente ya había mostrado su eficacia -en ensayos menos avanzados- en monos.

Para llevar a cabo esta investigación, los científicos canadienses administraron dosis letales de ébola a tres grupos de seis animales y luego probaron los efectos de tres dosis del fármaco. El primer grupo recibió la terapia en los días 3, 6 y 9 tras la infección. El segundo lo hizo en los días 4, 7 y 10, mientras que el último fue tratado en el quinta, octava y undécima jornadas. Un cuarto grupo de tres monos fue utilizado como grupo control y no recibió ningún fármaco.

Una vez finalizado el experimento, los investigadores comprobaron que todos los macacos tratados con ZMapp sobrevivieron (independientemente del día en que se iniciara la medicación y pese a que en algunos casos los signos de la evolución del trastorno eran claros).

"Casos de enfermedad avanzada, como indica el que hubiera una elevación de las enzimas del hígado, hemorragias y petequias generalizadas pudieron ser revertidos, conduciendo a una recuperación total", subrayan los investigadores, que hacen hincapié en que, por el contrario, todos los monos infectados y no tratados, fallecieron unos ocho días después de la infección.

Las pruebas se realizaron con una cepa del virus del ébola distinta a la que está provocando el brote en África Occidental, por lo que los investigadores quisieron dar un paso más en su trabajo y comprobar, en modelos in vitro, si el fármaco resultaba efectivo también con el citado subtipo. Y los resultados también fueron satisfactorios en estas circunstancias.

"Nuestros datos demuestran por primera vez una protección exitosa frente al ébola aún cuando la intervención se inició hasta el quinto día después de la infección", señalan en Nature.

En un comentario que acompaña a la investigación, Thomas W. Geisbert, uno de los mayores expertos del mundo en filovirus, alaba el trabajo canadiense y lo califica de "logro monumental", si bien recuerda que la seguridad y eficacia del fármaco no se han probado aún debidamente en humanos. "Los dos sanitarios estadounidenses[que fueron tratados ] se han recuperado, pero no se sabe si ZMapp ha tenido algún efecto ya que, en este momento, se calcula que el 45% de los pacientes afectados por el brote sobreviven sin tratamiento. A 26 de agosto, otros dos pacientes tratados con ZMapp [entre ellos Pajares] no sobrevivieron, si bien esto podría deberse a que el tratamiento se inició demasiado tarde", apunta.

Por otro lado, Geisbert recuerda que, la sueroterapia no es una panacea contra el ébola ya que, aunque puede ser útil contra epidemias como la actual, lo más efectivo para sería "conseguir una vacuna preventiva" eficaz frente a múltiples cepas e incluso especies.

En la misma línea se pronuncia Jordi Reina, especialista de la Unidad de Virología del Hospital Sos Espases de Palma de Mallorca, quien remarca algunas de las limitaciones del suero. Por ejemplo, "el tiempo de durabilidad inmunológica [cuánto tiempo protege el tratamiento] no está establecido", por lo que no se pueden descartar las reinfecciones. Pero además, el especialista recuerda que "su producción masiva va a ser costosa y laboriosa y, salvo que el fabricante abarate el proceso, es difícil que esté al alcance de la población africana".

"Se abre una gran esperanza para intentar tratar a los pacientes infectados y controlar progresivamente la actual epidemia, pero la pregunta es ¿estará disponible?, reflexiona.

En los últimos días, especialistas como Peter Piot, uno de los descubridores del virus del ébola, han criticado la gestión internacional del brote y han recordado que la clave para contener las infecciones no sólo pasa por buscar nuevos tratamientos. "Esta enfermedad terrible es controlable con prácticas adecuadas de higiene, que muy a menudo no se están tomando. Debemos trabajar para encontrar formas de aliviar los síntomas y salvar vidas con nuevas terapias, pero al mismo tiempo que actuamos para prevenir la difusión de la enfermedad", ha reclamado.


Artículos relacionados



Traducción y resumen:  Dr. Rafael Perez Garcia vía Emergency & Critical Care  

Referencias bibliográficas 









Biomarcadores para el diagnóstico y pronóstico de la sepsis en enfermos críticos


Procalcitonina y otros biomarcadores:  Revisión de los posibles usos de la procalcitonina en la unidad de terapia intensiva y de otros biomarcadores.

Autor(es): Savitri Kibe, Kate Adams, Gavin Barlow1.



Resumen


La sepsis es una causa principal de mortalidad en los pacientes críticos. El retraso en el diagnóstico y el inicio de antibióticos han demostrado que aumenta la mortalidad en esta cohorte. Sin embargo, es difícil diferenciar sepsis de los desencadenantes no infecciosos del síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SIRS), especialmente en pacientes críticamente enfermos que pueden tener SIRS por otras razones. Este es el dilema que impulsa predominantemente de espectro amplio uso de antimicrobianos y la evolución asociada de resistencia a los antibióticos en los entornos de cuidados críticos.

No es sorprendente, por lo tanto, que la búsqueda de un biomarcador altamente precisa de la sepsis se ha convertido en uno de los santos griales de la medicina. La procalcitonina (PCT) ha emergido como el biomarcador de sepsis más estudiado y prometedor. Para fines de diagnóstico y pronóstico en cuidados críticos, PCT es un anticipo de la proteína C reactiva y otros marcadores tradicionales de sepsis, pero no es lo suficientemente preciso para que los médicos dispensan con el juicio clínico. Hay evidencia más fuerte, sin embargo, que la medición de PCT tiene un papel en la reducción de la exposición a antibióticos de los pacientes de cuidados críticos.

Para las unidades que tengan la intención de incorporar ensayos de PCT en la práctica clínica habitual, el costo-efectividad de este es probable que dependa de la duración previa a la ejecución de un curso de antibióticos media y el posterior impacto de la implementación de la emergente resistencia a los antibióticos. En la mayoría de los ensayos hasta la fecha, la duración media de la línea de base del curso de antibióticos fue más largo de lo que es actualmente una práctica habitual en muchas unidades de cuidados críticos del Reino Unido. Muchos otros biomarcadores actualmente están siendo investigados. Para ser de gran utilidad en la práctica clínica, puede ser necesario combinar estos con otros biomarcadores novedosos y / o marcadores tradicionales de sepsis.
                                                                                                                                                                


Introducción

Las infecciones bacterianas y la sepsis son problemas comunes en los pacientes en estado crítico, tanto como causa de ingreso en la unidad de terapia intensiva (UTI) como asociadas a las infecciones nosocomiales después del ingreso. En la actualidad, es ampliamente aceptado que el inicio precoz del tratamiento antibiótico efectivo disminuye la morbilidad y la mortalidad en esta cohorte de pacientes: Balanceado contra esto, existe la necesidad de administrar antibióticos para combatir la creciente tasa de resistencia a los antibióticos. Teniendo en cuenta que una alta proporción de pacientes en estado crítico tiene el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS), la capacidad de distinguir con precisión este síndrome de la sepsis (definida como el SRIS resultante de una infección bacteriana) se ha convertido en uno de los santos griales de la medicina.

Por lo tanto, no es de sorprender que haya habido un interés considerable en los biomarcadores para lograr este objetivo. Los biomarcadores de sepsis propuestos son la procalcitonina (PCT), las diferentes interleucinas (IL), el recuento de eosinófilos, la adrenomedulina (ADM) y la pro-ADM, el péptido natriurético auricular (ANP) y el pro-ANP, la provasopresina (Copeptina), el interferón- (IFN-), los receptores de activación expresados por las células mieloides (TREM-1) y, la resistina. De estos y otros, la PCT ha sido la más estudiada y, en algunos países, ahora se incluye en la práctica clínica habitual y las recomendaciones de las guías.

Para ser clínicamente útil, un biomarcador de sepsis debe proporcionar información adicional a la ya disponible por la historia, el examen físico y las investigaciones como la proteína C reactiva (PCR) y el recuento de leucocitos. Tiene que ser capaz de diferenciar con precisión la infección bacteriana de las causas de SRIS no infecciosas y virales, y estar disponible de manera oportuna y rentable. Su utilidad es potencialmente mayor si puede indicar la gravedad de la infección y es capaz de actuar como una guía para la efectividad terapéutica. La PCT ha sido estudiada en pacientes de UTI como prueba diagnóstica y pronóstica, y por su capacidad para ayudar a la administración de antibióticos en forma segura y acortar la duración de dicho tratamiento. Sin embargo, mucha de la evidencia ha surgido de la observación, aunque hay algunos ensayos aleatorizados en ejecución.

Los conceptos de este artículo no se aplican a los niños, embarazadas o lactantes, inmunodeprimidos, pacientes con cáncer en fase terminal o, a aquellos pacientes con decisión de "no resucitar". Los estudios que se analizan a continuación excluyen estos pacientes. Por otra parte, el artículo tampoco se aplica a pacientes con diagnósticos para los cuales es bien aceptada la práctica de dar cursos prolongados de antibióticos, aunque la PCT y/o otros biomarcadores pueden ser útiles en el futuro para algunos de esos casos.

¿Qué es la procalcitonina?

La PCT es un precursor de la hormona calcitonina y es sintetizada en forma fisiológica por las células C tiroideas. En condiciones fisiológicas normales, los niveles séricos de PCT son bajos (0,1 ng/ml). Sin embargo, en la infección bacteriana, la PCT se sintetiza en varios tejidos neuroendocrinos extratiroideos. La secreción sistémica de la PCT es un componente de la respuesta inflamatoria que parece ser relativamente específico para las infecciones bacterianas sistémicas, las que parecen causar la mayor alza en la PCT. Su elevación en las infecciones virales y bacterianos intracelulares localizadas es menor o insignificante (por ej., infecciones por Mycoplasma pneumoniae). No hay evidencia de que las bacteriemias por bacterias Gram-negativas causen mayor elevación de la PCT que las bacteriemias por bacterias Gram-positivas. Es importante destacar que los niveles de PCT en respuesta a la sepsis no son afectados significativamente por el uso de esteroides, aunque por lo menos un estudio mostró niveles elevados de PCT a las 24 horas en voluntarios que recibieron ibuprofeno en el momento de la provocación con endotoxina.

Para ser un biomarcador útil para el diagnóstico de sepsis bacteriana, la sustancia a medir debe elevarse por encima de los niveles normales, al principio del proceso infeccioso. En las infecciones bacterianas, los niveles séricos de PCT comienzan a elevarse a las 4 h después de la aparición de una infección sistémica, con un pico entre las 8 y las 24 horas. En contraste, la PCR se eleva lentamente con un pico a las 36 horas después de la provocación con endotoxina. La PCT también puede estar elevada en los pacientes con insuficiencia renal en ausencia de infección. En los pacientes quirúrgicos la situación es menos clara, ya que la PCT puede aumentar después de un trauma o una cirugía (especialmente la cirugía abdominal) y en la pancreatitis. Sin embargo, algunos han encontrado que la PCT solo aumenta transitoriamente unas 12-24 horas después de la cirugía. Una vez más, esto es diferente a la PCR y el recuento de leucocitos, los que pueden permanecer elevados durante varios días después de la cirugía, en ausencia de infección. La PCT tiene una vida media de 24 horas, por lo que la muestra puede ser recogida y enviada al laboratorio como los demás análisis bioquímicos de rutina.

La PCT como biomarcador diagnóstico de la septicemia bacteriana

Los resultados de los estudios para establecer la capacidad diagnóstica de la PCT en la sepsis en pacientes críticos son contradictorios, lo que hace difícil llegar a conclusiones firmes. Dos metaanálisis realizados en los últimos 5 años han intentado aclarar la situación. Curiosamente, los estudios más amplios incluidos en estas revisiones tendían a encontrar estimaciones más bajas de la sensibilidad y la especificidad de la PCT que los estudios más pequeños. Uzzan et al., autores de uno de estos metaanálisis concluyeron que la "PCT representa un buen biomarcador diagnóstico de sepsis, sepsis grave y shock séptico" y que "debe incluirse en las guías para el diagnóstico de sepsis y la práctica clínica en UTI". Los autores del otro metaanálisis, Tang et al.,  fueron más mesurados, concluyendo que el rendimiento diagnóstico de la PCT fue bajo y que no es capaz de diferenciar la sepsis de las causas no infecciosas del SRIS en pacientes adultos en estado crítico.

Sobre la base de estos y otros estudios, la PCT parece ser mejor que la PCR en el diagnóstico de sepsis, pero dado que la esta última es ampliamente considerada como un marcador relativamente inespecífico por los médicos con experiencia, la diferencia de rendimiento entre los dos no es lo suficientemente marcada como para que los médicos se basan en la PCT como una única herramienta de diagnóstico en la atención inicial de los pacientes críticamente enfermos. El criterio clínico seguirá siendo el pilar del diagnóstico clínico para la toma de decisiones. Como reflejo de esto, recientemente, el American Collage of Critical Care Medicine y la Infectious Desease Society of America han recomendado que los niveles séricos PCT pueden ser utilizados como "una herramienta complementaria para el diagnóstico diferencial de la infección como causa de fiebre o presentación de la sepsis” (prueba clasificada como de nivel 2: "razonablemente justificada por la evidencia científica disponible y fuertemente apoyado por la opinión de expertos de atención crítica"), en pacientes adultos en estado crítico con un cuadro febril nuevo.

Dado que la PCT puede estar elevada en ciertas condiciones no infecciosas, es probable que sea mejor para descartar que para confirmar una infección bacteriana sistémica. Sin embargo, pueden haber resultados negativos falsos si las muestras se toman demasiado pronto en el curso de la infección y son pocos los médicos que pueden convencerse de no prescribir antibióticos sobre la base de un único valor bajo del PCT realizado poco después de la admisión al hospital en un paciente críticamente enfermo sin diagnóstico claro; a las 6-12 horas la prueba debe repetirse. Sin embargo, si todos los cultivos microbiológicos son negativos y no se ha hallado una clara fuente de infección durante 24 horas, una repetición de PCT baja, junto con el criterio clínico, proporciona un fuerte argumento para suspender el tratamiento antimicrobiano y buscar un diagnóstico alternativo. Es probable que en el Reino Unido este enfoque evite ≥3-4 de tratamiento con antibióticos de amplio espectro por paciente. No obstante, en la actualidad, el análisis de la PCT es más caro que el de la PCR y aunque este enfoque es atractivo, aún no ha sido sometido a un análisis de rentabilidad confiable.

Uso de la PCT para el diagnóstico de las infecciones relacionadas con la atención de la salud en pacientes en estado crítico

La PCT es potencialmente útil para el diagnóstico en pacientes en estado crítico que se deterioran durante su ingreso al hospital, cuando uno de los diagnósticos diferenciales como causa del deterioro es la infección bacteriana intercurrente. La neumonía asociada a la ventilación mecánica (NAVM) es uno de los problemas más comunes, siendo su diagnóstico particularmente difícil porque los signos clínicos suelen ser inespecíficos y no hay una prueba diagnóstica como patrón de oro. Por otra parte, en el Reino Unido, las pruebas microbiológicas, a menudo en aspirados endotraqueales, pueden ser difíciles de interpretar debido a la colonización microbiana de la las vías respiratorias. Esta incertidumbre puede llevar a la demora en el diagnóstico y el tratamiento de la NAVM, con peores resultados clínicos, pero también es ampliamente reconocido que la NAVM está sobrediagnosticada y, aun cuando se puede hacer un diagnóstico, con frecuencia los pacientes son tratados durante demasiado tiempo. Una prueba diagnóstica que indica con cierto grado de certeza la presencia temprana de una infección bacteriana del tracto respiratorio en los pacientes ventilados representa un importante avance clínico.

La mayoría de los estudios realizados en esta área han sido pequeños y de observación pero los resultados de dos estudios publicados recientemente proporcionan información útil. El primero, de Charles et al., observó pacientes consecutivos con sospecha de NAVM o bacteriemia confirmada. Se incluyeron 70 con NAVM "probada", 10 con bacteriemia y 23 controles con sospecha de NAVM  pero “no probada”. Se compararon los resultados de la PCT en los tres grupos de pacientes en el primer día de la fiebre (día 0), y se registró la diferencia entre los niveles de PCT en 1, 2 o 3 días antes del día 0. En el día 0, los niveles de PCT fueron significativamente mayores en los casos de infección demostrada que en aquellos sin infección demostrada (5,5 vs. 0,7 ng/ml). La diferencia absoluta entre el resultado del día 0 y el de cualquiera de los días anteriores también fue significativamente diferente entre los casos y controles (5.8 vs. 20,5 para el día 0 y 1). La sensibilidad y especificidad de la capacidad de la PCT para el diagnóstico de NAVM en el día 0 fueron 65,2% y 83%, respectivamente. Luyt et al. también midieron la PCT antes y el día 1 en 73 pacientes con sospecha de NAVM y en cambio encontraron que la PCT en el día 1 tuvo un desempeño menos notable, con una sensibilidad y una especificidad del 72% y 24%, respectivamente. Un aumento de la PCT (en comparación con el nivel previo) tuvo una sensibilidad del 41%, una especificidad del 85%, un valor predictivo positivo del 68% y un valor predictivo negativo del 65%.

La medición secuencial de la PCT en la identificación de las infecciones asociadas a la atención de la salud es, sin duda, atractiva y existe alguna evidencia de que la PCT medida 2-3 veces por semana y en el día que se sospecha la infección por primera vez podría ser suficiente y clínicamente útil. Utilizada de esta manera, también puede reducir la prescripción de antibióticos innecesarios en los pacientes que se deterioran por razones no infecciosas, pero también suma costos a la internación en UTI. La rentabilidad de este enfoque necesita ser evaluada, comparándola también con las estrategias que tienen como objetivo prevenir en primer lugar las infecciones nosocomiales. Los resultados del Procalcitonine and Survival Study (PASS), un ensayo aleatorizado de una estrategia de tratamiento guiado por la PCT en 1.200 pacientes en estado crítico pueden proporcionar importantes puntos de vista y por lo tanto se espera con entusiasmo su finalización.

Procalcitonina como biomarcador pronóstico

Se ha observado que los niveles séricos de PCT aumentan con la gravedad de la sepsis y la disfunción orgánica. El trabajo de Giamarellos-Bourboulis et al. ha despertado interés en el uso de PCT como indicador pronóstico en los pacientes en estado crítico y fue seguido por una serie de estudios. Uno de los más importantes fue realizado por Jensen et al. quienes observaron prospectivamente los resultados de la medición diaria de la PTC en 472 de UTI y los correlacionaron con la mortalidad por todas las causas a los 90 días del período de estudio. Encontraron que tanto el nivel máximo de PCT como el aumento de la PCT >1.0 ng/mL después de la primera lectura fueron predictores independientes de la mortalidad a los 90 días. El riesgo relativo de mortalidad aumentó por cada día que el valor de la PCT siguió creciendo después de la primera lectura >1,0 ng/mL.

En contraste, los niveles de PCR y del recuento de leucocitos no fueron factores predictivos de mortalidad. En un pequeño estudio de Pettila et al. (N = 61) hubo una diferencia significativa de los valores de PCT entre los sobrevivientes y los no sobrevivientes en los días 1 y 2 después de la admisión en UTI. Sin embargo, hubo diferencias con significación estadística similar de los niveles de IL-6 y los puntajes del Acute Physiology and Chronic Health Evaluation (APACHE) II y SOFA; solo el APACHE II y el sexo masculino fueron encontrados  predictores independientes de mortalidad en el análisis multivariado. En el estudio de Ruiz-Álvarez et al. (n = 103) mencionado anteriormente, la PCT no predijo la mortalidad, aunque sí lo hicieron la PCR, SOFA, la edad y el sexo. La evidencia para el uso de la PCT para predecir la mortalidad en los pacientes después de la cirugía es más complicada de interpretar, entre otras razones porque los estudios han usado muy diferentes puntos de corte. Schneider et al. encontraron un óptimo punto de corte de 1,44 ng/mL en su estudio de 220 pacientes seleccionados después de la cirugía que requirieron cuidados intensivos postoperatorios. Usando este punto de corte para la PCT sérica medida el día después de la cirugía, el área bajo la curva de mortalidad y morbilidad combinadas fue de 0,75 y para el APACHE II fue de 0,69. Por el contrario en un estudio de pacientes con bypass coronario, Fritz et al. encontraron un punto de corte para la predicción de la mortalidad a los 2,5 ng/mL, mientras que Rau et al. encontraron un punto de corte de 16 ng/mL en los pacientes que habían sido sometidos a la cirugía de la peritonitis. El requisito de utilizar diferentes puntos de corte para los subgrupos de pacientes quirúrgicos sin duda complica la toma de decisiones clínicas y reduce la utilidad clínica de la PCT para la evaluación del pronóstico en cuidados intensivos.

Por lo tanto, sobre esta base, la PCT no añade nada a lo ya establecido por los métodos clínicos de valoración pronóstica en UTI. APACHE II y SOFA han sido validados para la estratificación del riesgo de mortalidad, pero son clínicamente difíciles de manejar y tienden a usarse más para las auditorías y la investigación que para la toma de decisiones clínicas. Por consiguiente, sería útil una prueba bioquímica rápida que proporcione información pronóstica similar, por ejemplo, para ayudar a discutir el pronóstico con los familiares y decidir con respecto a las primeras intervenciones. Parece dudoso que dicha prueba, a menos que sea altamente pronóstica, tenga influencia en la toma de decisiones clínicas finales, aunque, como sugirieron Giamarellos-Bourboulis et al., un aumento del nivel del PCT podría ser utilizado como un indicador de que un proceso infeccioso no está bajo control y que se requeriría otro método de control mejor. El peligro de esto es que cualquier intervención motivada por un aumento de la PCT (por ej., la cirugía de desbridamiento en un paciente fisiológicamente inestable) podría dar lugar a peores resultados clínicos que los que podían haber ocurrido sin la intervención. Aunque atractivo, antes de ser ampliamente adoptado en la práctica clínica de cuidados intensivos, este enfoque requiere una validación adicional.

El papel de la PCT en la administración de antibióticos

El papel de la PCT como una herramienta de administración de los antimicrobianos es extremadamente atractivo en el actual clima de la creciente resistencia antibiótica de los microbios. La teoría es que con las mediciones diarias o seriadas de la PCT, los antibióticos pueden ser suspendidos una vez que los niveles de la misma caen por debajo de un cierto punto de corte o se reducen a un cierto porcentaje de su valor inicial. El uso de la PCT en la prevención de la iniciación del tratamiento antibiótico y en la reducción de la duración del curso de antibióticos ha sido muy estudiado fuera de la atención en UTI. Varios estudios controlados aleatorizados grandes, de alta calidad, han demostrado una disminución significativa del uso de antibióticos sin ningún aumento aparente del daño en las infecciones de las vías respiratorias inferiores, ni exacerbaciones de la enfermedad  pulmonar obstructiva crónica y neumonía adquirida en la comunidad.

En un estudio pequeño de Nobre et al., que utilizó el mismo principio pero en pacientes críticamente enfermos se comprobó una reducción significativa en la duración de los antibióticos en los pacientes que fueron tratados estrictamente bajo la guía de la PCT (6 días promedio vs. 12,5 días promedio) pero no hubo diferencias significativas en el análisis de la intención de tratar. Tampoco hubo diferencias en la mortalidad o la recurrencia de la infección en los dos grupos comparativos, pero en la cohorte controlada con PCT se acortaron los días de internación en UTI. En otros estudios con pacientes operados o NAVM también aumentó el número de días libres de antibióticos. Uno de los trabajos mostró una reducción global de la exposición a los antibióticos del 27%.

El estudio PRORATA es el ensayo aleatorizado más grande de PCT hasta la fecha y por lo tanto digno de una discusión más detallada.  El estudio se realizó en 8 UTI francesas, fue abierto y comparó los resultados del tratamiento guiado por PCT (307 pacientes) con los del tratamiento habitual (314 pacientes) en pacientes predominantemente no quirúrgicos (10% fueron quirúrgicos) con sospecha de sepsis bacteriana al ingresar a UTI o al hospital. A su ingreso, una elevada y similar proporción de pacientes de ambos grupos recibieron antibióticos, pero, en general, los pacientes controlados con PCT estuvieron significativamente más días sin exposición a los antibióticos que los pacientes control (14,3 ± 9,1 días vs. 11,6 días ± 8,2) y significativamente menos días bajo tratamiento antibiótico (10,3 7,7 días vs. 13.3 ± 7,6). No hubo diferencias en la proporción de pacientes con desarrollo nuevo de bacterias resistentes a múltiples fármacos; no se hizo el análisis de costo-efectividad.

Por el contrario, en un pequeño estudio de observación (n = 75), Venkatesh et al. encontraron que en pacientes críticamente enfermos con sepsis con cultivos positivos, el nivel medio de la PCT se mantuvo elevado durante el curso de los antibióticos, solo para caer a <1,0 ng/mL en el día 10 y a <0,5 ng/mL en el día 14. La media de los niveles de PCT en el grupo de pacientes con cultivos negativo fue inferior y cayó a <1,0 ng/ml en el día 7 y a <0,5 ng/ml en el día 10. Sobre la base de estos resultados, los autores concluyeron que "debido a la superposición significativa en los niveles de PCT no fue posible definir un punto de corte para la PCT en virtud del cual fuera seguro suspender los antibióticos. Ellos sugirieron una serie de posibles razones de sus resultados, entre ellos que la PCT podría haber aumentado en presencia de una disfunción de órganos, independientemente de su etiología, y que la mejoría de los niveles de la PCT puede reflejar la mejoría en la respuesta inflamatoria subyacente y no la erradicación de la infección.

Sin embargo, la pregunta clave no es si la PCT se puede utilizar en forma segura para guiar a la duración del antibióticola respuesta parece ser "sí", teniendo en cuenta los estudios dentro y fuera del ambiente de cuidados críticossino, si su uso es absolutamente necesario. En la mayoría de los estudios que demostraron una reducción significativa en la duración del curso de antibióticos, éstos fueron administrados durante los 10-14 días habituales. Sin embargo, los resultados igualmente satisfactorios obtenidos en otros estudios con tratamientos antibióticos de la NAVM de 8 y 15 días sin diferencias de la mortalidad o la duración de los cuidados intensivos, llevaron a que en el Reino Unido actualmente se utilicen cursos de 5-7 días. En el hospital donde desarrollan su tarea los autores, en los últimos 5 años se ha reducido considerablemente el número mensual de bacteriemias por SARM mientras que la diarrea asociada a C. difficile se está acercando a cero.

En muchos hospitales de agudos del Reino Unido se ha tenido un éxito similar. Por lo tanto, mientras que el uso de la PCT ha tenido un impacto significativo en los ensayos clínicos, su impacto en la práctica diaria es probable que dependa de la duración basal del curso de antibióticos para el “tratamiento habitual". Se sabe que esto varía considerablemente de país a país y entre los hospitales de cada país. En las UTI que normalmente utilizan cursos de antibióticos de 10-14 días o más para infecciones como la NAVM, la PCT bien puede ser una estrategia muy rentable para brindar a los médicos la confianza necesaria para suspender antes los antibióticos. Desafortunadamente, el estudio Procalcitonin Level to Discontinue Antibiotics on ICU Patients with no Obvious Site of Infection se dio por terminado debido al lento reclutamiento de pacientes. Una pregunta clave para la investigación futura es: ¿cómo se puede acortar con seguridad la duración "estándar" del curso de antibióticos en los pacientes críticos y cuál es el papel de la PCT en el logro de esto?

Estudios de otros posibles biomarcadores diagnósticos y pronóstico de la sepsis en cuidados intensivos

La eosinopenia es un biomarcador potencial atractivo en la sepsis, y como el recuento de eosinófilos es medido en serie en la práctica clínica su costo adicional sería mínimo. Diversos estudios realizados en diferentes países han dado resultados prometedores para el valor de evaluación de la eosinopenia, la PCR y la PCT. Los cambios en los biomarcadores de la coagulación también han sido utilizados en la sepsis grave, encontrando un notable potencial clínico en el análisis por onda del tiempo de tromboplastina parcial activada; en un estudio de 331 pacientes, una forma de onda bifásica tuvo una especificidad entre 92% y 98% para el diagnóstico de sepsis, en función del valor del umbral utilizado, aunque la sensibilidad fue menor (22-55%) para el diagnóstico de sepsis al ingreso y entre el 48% y el 74% para el diagnóstico durante la internación. Chopin et al., estudiaron 187 pacientes y comprobaron que una forma de onda bifásica es más útil que la PCR o la PCT en la sepsis grave y permite distinguir el shock séptico, siendo significativamente mayor durante los días 1-3 en los pacientes que murieron por sepsis en comparación con quienes no murieron o aquellos que murieron por causas no sépticas, con una especificidad (91%) y valor predictivo negativo (98%) más elevados para la mortalidad relacionada con la sepsis en el día 3. Zakariah et al.47 posteriormente demostraron que la combinación de una forma de onda bifásica con la PCT mejoró la sensibilidad (96%) para el diagnóstico de sepsis en UTI.

En un estudio de 99 pacientes con shock séptico, Guignant y col. recientemente demostraron que la pro-ADM y la pro-vasopresina (copeptina), cuando se miden en la primera semana después del inicio del shock, tuvieron una elevación significativa en los pacientes que murieron y se asociaron significativamente a la mortalidad en el análisis multivariado. La capacidad predictiva mejoró cuando se combinaron ambos biomarcadores. Cuando 2 o más de estos biomarcadores están presentes, la precisión diagnóstica y pronóstica de la evaluación de la sepsis es mayor. Del mismo modo, Scheutz et al. demostraron que la relación la ADM y el precursor de la endotelina-1 tuvo mayor precisión pronóstica que la PCR y fue comparable al puntaje APACHE II. La pro-ADM, medida al ingreso, también permitió predecir de manera significativa la mortalidad en un estudio de enfermos críticos en China. En el mismo estudio, la pro-ANP también predijo significativamente la mortalidad, y ambos biomarcadores lo hicieron en forma similar cuando se compararon con el puntaje APACHE II y la PCT. También se halló que el pro-ANP predijo la mortalidad, cuando fue medido en los días 0 y 4 en pacientes con NAVM (n = 71). El pro-ANP fue el único predictor independiente de resultados en un modelo multivariado que incluyó la edad, el sexo, el puntaje APACHE II y la creatinina sérica.

El nivel del péptido natriurético cerebral en plasma, medido en el día 2, también mostró un valor potencialmente pronóstico en el shock séptico. Hoffmann et al. investigaron el papel de las metaloproteinasas de la matriz (MMP) y su inhibidor, el inhibidor tisular de la MMP (TIMP), en un estudio de 37 pacientes con sepsis grave y 37 controles sanos. MMP-9, TIMP-1, TIMP-2 e IL-6 fueron significativamente mayores en los pacientes graves; TIMP-1 también resultó ser significativamente mayor en los que murieron en comparación con los sobrevivientes. Harbarth et al.  previamente compararon el valor diagnóstico del nivel de IL-6, IL-8 y PCT, medidas dentro de las 12 h del ingreso en 78 pacientes con SIRS. Aunque, IL-6 e IL-8 predijeron de manera significativa la sepsis, solo la PCT mostró un valor adicional significativo para el diagnóstico cuando se combina con los marcadores tradicionales de sepsis. Wu et al. también investigaron la IL-6, junto con IFN-, IL-10, IL-12 y el factor de de crecimiento transformador plasmático ß1 (TGF-ß1) en 63 pacientes ingresados en UTI por neumonía de la comunidad grave. IL-6, IL-10, TGF-ß1 y APACHE II predijeron significativamente la mortalidad, pero TGF-ß1 fue el único predictor independiente de mortalidad en el análisis multivariado. La resistina también ha demostrado estar significativamente elevada en los pacientes con sepsis grave y shock séptico durante las 2 primeras semanas después de la admisión (n = 95) en comparación con los controles sanos. La resistina se correlaciona bien con los puntajes APACHE II y SOFÁ. Sin embargo, en un estudio reciente de 170 pacientes, Koch et al. confirmaron algunos de estos hallazgos, pero consideraron que la resistina, medida al ingreso, solo predice la mortalidad en los enfermos críticos sin sepsis.

Estos estudios, si bien no representan una revisión exhaustiva de los biomarcadores no-PCT en la sepsis, demuestran la variedad de biomarcadores potencialmente útiles en la clínica que están siendo investigados en la actualidad. Como ya se ha demostrado en cierta medida en pocos estudios, de ser altamente predictivos de sepsis y/o resultados clínicos, probablemente se requiera un panel combinado de biomarcadores, con o sin marcadores tradicionales de sepsis. El desafío será identificar mejor la relación costo-eficacia de los marcadores y la forma de incorporar un panel en la práctica clínica diaria.

Conclusiones

Para el diagnóstico y pronóstico de la sepsis en los pacientes en estado crítico, la PCT es mejor que la PCR y otros marcadores tradicionales, pero, según la evidencia actual, carece de la precisión necesaria para ser utilizada sin el juicio clínico, el cual debe conservar un papel fundamental en la toma de decisiones clínicas. Esto es particularmente importante en los pacientes que se presentan en las primeras etapas de la enfermedad o con una infección focal en lugar de una infección sistémica y en los pacientes quirúrgicos en los cuales se han identificado diferentes puntos de corte diagnóstico. La PCT puede ser mejor empleada para descartar la sepsis sistémica en el entorno de cuidados intensivos que para confirmarla, en particular si se utilizan mediciones repetidas.

Hay evidencia más contundente sobre su uso como herramienta para reducir la duración del curso de antibióticos y es quizás en este papel que va a resultar más útil. Sin embargo, la relación costo-efectividad de la PCT como una herramienta de administración de antibiótico es probable que dependa de la duración del curso de los antibióticos basal y su, hasta ahora desconocido, impacto sobre la resistencia a los antibióticos. Las UTI con intención de utilizar la PCT deben considerar estos temas antes de su implementación. En el futuro, para mejorar la exactitud del diagnóstico y el pronóstico de la sepsis, el uso de un panel combinado de biomarcadores y marcadores tradicionales de sepsis que reflejen las diferentes respuestas del organismo del ser humano a las infecciones, es una propuesta atractiva y digna de mayor investigación.


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Traducción y resumen:  Dr. Rafael Perez Garcia vía Emergency & Critical Care  

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