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lunes, 4 de febrero de 2013


 Noticias sobre cancer con motivo de celebrarse el 4 de febrero "El día mundial de lucha contra el cáncer"

Ejercicio y mayor probabilidad de sobrevivir al cáncer de colon

 "Cualquier actividad física es mejor que ninguna".El patrón se mantiene independientemente del estadio del cáncer y la demografía.


NUEVA YORK (Reuters Health) - Las personas con cáncer de colon que dedican más tiempo a caminar y menos horas al sillón son menos propensas a morir en los siete u ocho años posteriores al diagnóstico, sugiere un nuevo estudio. Esto no prueba que el ejercicio aumente la sobrevida, sino que, según explican los autores del nuevo estudio, el patrón se mantiene independientemente del estadio del cáncer y la demografía.

"Cualquier actividad física es mejor que ninguna", incluido caminar, hacer estiramientos o arreglar el jardín, dijo el doctor Peter Campbell, autor principal del estudio de la Sociedad Estadounidense del Cáncer. "Cinco a diez minutos por vez está bien y no estamos hablando de correr una maratón o subir los Alpes".

El estudio de Campbell incluyó a unas 2.300 personas que desarrollaron cáncer de colon de una muestra inicial de 184.000 voluntarios para un estudio sobre prevención del cáncer y nutrición en 1992. En los ocho años posteriores al diagnóstico, murieron 846 personas con cáncer del colon (379 debido al cáncer).

Los que más ejercitaban (2,5 horas o más de caminata por semana) antes y después del diagnóstico eran un 28-42 por ciento menos propensos a morir durante el seguimiento que los más sedentarios.
Pasar seis horas o más diarias sentado en un sillón antes del diagnóstico estuvo asociado con un 36 por ciento más riesgo de morir que dedicarle menos de tres horas al ocio inactivo. El sedentarismo después del diagnóstico estuvo asociado con un aumento del 27 por ciento del riesgo de morir, aunque este resultado no fue estadísticamente significativo, según publica el equipo en Journal of Clinical Oncology. Dado que las personas muy enfermas no pueden hacer ejercicio, el equipo de Campbell excluyó del estudio a los participantes que habían fallecido a los dos años de su última encuesta y los resultados fueron los mismos. Se sabe que la obesidad y el ejercicio influyen en el riesgo personal de desarrollar cáncer de colon, según recordó el doctor Jeffrey Meyerhardt, del Instituto de Oncología Dana-Farber de Boston.

"La pregunta de los pacientes con cáncer de colon es si estas cosas siguen importando cuando aparece la enfermedad; si hay algo por hacer además del tratamiento tradicional para reducir el riesgo de que vuelva a aparecer el cáncer", dijo.

Los investigadores aseguran que existirían algunas explicaciones del efecto positivo del ejercicio en los pacientes con cáncer antes y después del diagnóstico de la enfermedad. "Pensamos que sería que los pacientes llegan a la cirugía y la terapia adyuvante con una mejor aptitud física", indicó Campbell.
Dijo también que la actividad física mejora los niveles de insulina y otras hormonas. Los participantes del estudio que ejercitaban con regularidad eran menos propensos a morir por cualquier causa y, en especial, por enfermedad cardiovascular. En ellos, para el autor, el ejercicio es tan bueno como en las personas sin cáncer: "Dos tercios de los pacientes con cáncer de colon viven a los cinco años y suelen morir por la misma causa que el resto de los adultos mayores, generalmente por enfermedad cardiovascular".



Pionero del ADN James Watson critica actual foco de investigaciones contra el cáncer, dijo que no le gusta lo que ve.


NUEVA YORK (Reuters) - Un día después de que un informe nacional exhaustivo sobre el cáncer hallara que Estados Unidos está haciendo un progreso lento contra la enfermedad, uno de los científicos más icónicos del país opinó sobre "la batalla contra el cáncer". Y dijo que no le gusta lo que ve.

James Watson, codescubridor de la estructura de doble espiral del ADN, se refirió a los objetivos grandes y pequeños. En relación a las autoridades gubernamentales que supervisan la investigación contra el cáncer, escribió en un documento publicado el martes en Open Biology: "No tenemos ninguna directriz de influencia, y mucho menos poder (...) que lidere nuestra guerra contra el cáncer".
Sobre un proyecto estadounidense de 100 millones de dólares para determinar los cambios de ADN que generan nueve formas de cáncer, Watson argumentó que "probablemente no produzcan las medicinas verdaderamente innovadoras que sabemos que necesitamos desesperadamente". Respecto a la idea de que los antioxidantes que contienen alimentos como las bayas combaten en cáncer: "Ha llegado el momento de preguntarse seriamente si es más probable que el uso de antioxidantes cause cáncer más que impedirlo".

El hecho de que la vehemente opinión de Watson coincidiera con el informe anual del cáncer fue una coincidencia. El científico trabajó en el texto durante meses y representa la culminación de décadas de estudiar el tema. Watson, de 84 años, dio un curso sobre el cáncer en la Universidad de Harvard en 1959, tres años antes de compartir el Nobel de medicina por su papel en el descubrimiento de la doble espiral, que abrió la puerta al conocimiento del papel de la genética en la enfermedad.

Otras luminarias sobre el cáncer dieron críticas distintas al documento de Watson.
"Hay en él muchas ideas interesantes, algunas de ellas apoyadas en pruebas existentes, otras simplemente se contraponen a hallazgos bien documentados", dijo un eminente biólogo del cáncer que pidió no ser identificado para no ofender a Watson.
"Como suele pasar, está preparando algo, probablemente de forma muy productiva", sostuvo.

Hay un amplio consenso, sin embargo, de que las actuales metodologías no están dando los progresos que prometieron. Buena parte del declive en la mortalidad por cáncer en Estados Unidos, por ejemplo, refleja el hecho de que hay menos gente que fuma, no los beneficios de mejores terapias nuevas.


ESPERANZAS GENÉTICAS



"La gran esperanza de la metodología moderna fue que la secuenciación de ADN permitiría descubrir qué genes específicos, al mutar, causan cada cáncer", dijo el biólogo molecular Mark Ptashne, del Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York. El próximo paso era diseñar un medicamento que bloquee la proliferación desbocada causada por la mutación. Pero casi ninguno de los tratamientos resultantes cura el cáncer. 

"Estas nuevas terapias funcionan apenas unos meses", dijo Watson a Reuters en una entrevista inusual. "Y no tenemos nada para cánceres importantes como el de pulmón, colon y mama que han hecho metástasis", sostuvo.

La principal razón por la que los medicamentos que atacan fallos genéticos no curen es que las células cancerígenas tienen otras salidas. Si una vía bioquímica para el crecimiento y la proliferación es bloqueada por medicamentos, las células activan una diferente, igualmente eficaz, según el biólogo de cáncer Robert Weinberg, del MIT. Por esa razón, Watson defiende una metodología diferente: atacar características comunes de todas las células cancerígenas, especialmente las que causan metástasis. Un rasgo común son los radicales de oxígeno, que se forman al desgajarse de otros componentes de células, como las del ADN. Es por eso por lo que los antioxidantes se han convertido en un aditivo frecuente en los alimentos al considerarlos saludables, ya que limpian los radicales de oxígeno perjudiciales. Esa imagen sencilla se complica, sin embargo, una vez que aparece el cáncer. La terapia por radiación y muchas quimioterapias matan las células cancerígenas generando radicales de oxígeno, que fomentan el suicidio de la célula. Si un paciente con cáncer se atiborra de bayas y otros antioxidantes, puede estar dificultando la labor de las terapias, según Watson.

"Todo el mundo pensaba que los antioxidantes eran geniales", dijo. "Pero yo digo que pueden impedir la muerte de células cancerígenas", declaró.


ANTI-ANTIOXIDANTES



Las investigaciones lo respaldan. Una serie de estudios han mostrado que tomar antioxidantes como la vitamina E no reduce el riesgo de cáncer, sino que puede incrementarlo e incluso acortar la vida. Pero los medicamentos que bloquean los antioxidantes - los "antiantioxidantes" - pueden incluso hacer más eficaces las medicinas actuales contra la enfermedad. Cualquier cosa que mantenga las células cancerígenas llenas de radicales de oxígeno "probablemente sea un componente importante de cualquier tratamiento eficaz", dijo el biólogo de cáncer Robert Benezra, de Sloan-Kettering.

La postura sobre los anti-antioxidantes de Watson incluye una ironía histórica. La primera persona de alto perfil que propuso la ingesta elevada de antioxidantes (específicamente de la vitamina C) fue el bioquímico Linus Pauling, que murió en 1994 a los 93 años. Watson y su compañero de laboratorio, Francis Crick, derrotaron a Pauling en el descubrimiento de la doble hélice en 1953.

Otra promesa elusiva en la lucha contra el cáncer, dice Watson, es la proteína en las células llamada Myc. Controla más de 1.000 moléculas dentro de las células, incluyendo a muchas que involucran al cáncer. Estudios sugieren que al bloquear las Myc las células cancerígenas comienzan a auto destruirse en un proceso llamado apoptosis.

"La noción de que atacar las Myc puede curar el cáncer ha estado dando vueltas por un tiempo", dijo el biólogo especialista en cáncer Hans-Guido Wendel de Sloan-Kettering. "Bloquear la producción de Myc es una línea interesante de investigación, creo que hay una promesa ahí", sostuvo.

Sin embargo, el desarrollo de fármacos que ataquen las Myc está desatendido. Las "medicinas personalizadas" que bloquean mutaciones específicas del cáncer de un paciente atraen buena parte de los dólares para investigación.

"El mayor obstáculo" para una guerra real contra el cáncer, dijo Watson, podría ser "la naturaleza inherentemente conservadora de los 'establisments' de las investigaciones de hoy en día". Y por ello, "curar el cáncer siempre estará a una distancia de entre 10 a 20 años", agregó.

Aclaran la confusión ¿Cuándo hacerse un frotis de Papanicolaou? Las directrices actualizadas ya no recomiendan una prueba anual.
Medlineplus


Averiguar cuándo hacerse la prueba para un cáncer u otro puede ser un verdadero dolor de cabeza para las mujeres. Las directrices para las pruebas de varios tipos de cáncer han cambiado, y a veces ni siquiera los expertos se ponen de acuerdo sobre qué pruebas hay que hacerse, y en qué momento. Pero en cuanto al cáncer cervical, parece haber un consenso más general sobre qué mujeres se la deben hacer, y a qué edades deben hacérselas. La causa principal del cáncer cervical es el virus del papiloma humano (VPH), según los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU. El VPH es muy prevalente, y la mayoría de las personas se infectan con el virus en algún momento de sus vidas, según el Dr. Mark Einstein, ginecólogo oncológico del Centro Médico Montefiore, en la ciudad de Nueva York.

"Pero solo unas pocas personas que contraen VPH luego tienen cáncer", explicó Einstein. "Esto hace que este tipo de cáncer sea muy susceptible a las pruebas. Además, tarda mucho en desarrollarse en cáncer. Desde el momento de la infección con el VPH hasta los cambios precancerosos en las células cervicales pasan alrededor de cinco a siete años". Apuntó que en esa etapa es posible que el sistema inmunitario se encargue del virus y de cualquier célula anómala sin intervención médica. Incluso si las células precancerosas permanecen, por lo general el cáncer tarda otros cinco o más años en desarrollarse. La Dra. Radhika Rible, profesora clínica asistente de obstetricia y ginecología de la Universidad de California, en Los Ángeles, se mostró de acuerdo en que con frecuencia no hay que preocuparse del VPH.

"El VPH es altamente prevalente, pero la mayoría de mujeres que son jóvenes y sanas eliminarán el virus sin consecuencias", aseguró Rible. "Raras veces llega a cáncer, así que no es algo de qué preocuparse o asustarse, pero es importante seguir las directrices, porque si causa problemas, lo podemos detener pronto".

Según la Sociedad Estadounidense del Cáncer (American Cancer Society), se usan dos pruebas para la exploración del cáncer cervical. Para un frotis Papanicolaou, la más conocida de las dos pruebas, un médico recolecta células del cuello uterino (cérvix) durante un examen pélvico, y las envía a un laboratorio para determinar si alguna de las células es anómala. La otra prueba, conocida como prueba del VPH, busca evidencia de una infección con el virus. Las directrices para las pruebas del cáncer cervical se actualizaron el verano pasado. Einstein, quien estuvo en los paneles que ayudaron a definir las directrices, señaló que más de 25 grupos profesionales liderados por la Sociedad Americana de Colposcopia y Patología Cervical (American Society for Colposcopy and Cervical Pathology), además de grupos de consumidores, evaluaron los datos disponibles sobre la exploración del cáncer cervical y se pusieron de acuerdo sobre cómo se debían actualizar las directrices.

Para muchas mujeres, el principal mensaje es que se recomendaban menos pruebas. Pueden comenzar más tarde de lo que se había sugerido, y la idea de un frotis de Papanicolaou anual para todas se está remplazando con un intervalo más largo, quizás de tres a cinco años, entre pruebas.

Para la mayoría de mujeres, las directrices recomiendan actualmente: 

•No hacerse pruebas antes de los 21 años.

•Hacerse un frotis de Papanicolaou cada tres años para las mujeres entre 21 y 29 años.

•Un frotis de Papanicolaou o una combinación del Papanicolaou y una prueba del VIH cada cinco años para las mujeres de 30 a 65 años de edad.

•La exploración en las mujeres a partir de los 65 años solo si tienen un riesgo elevado de cáncer o no se han hecho exploraciones regulares antes de esa edad.

Pero las directrices solo se aplican a mujeres sanas. Esto significa que todas las que hayan recibido un Papanicolaou anómalo o que se hayan sometido a un procedimiento para eliminar células cervicales anómalas, además de las mujeres que tienen un sistema inmunitario afectado, deben discutir sus necesidades específicas de exploración con el médico. Además, se sigue aconsejando a las mujeres que se sometan a un examen pélvico anual. "El examen ginecológico anual es importante para la salud preventiva y para hablar con su proveedor sobre otros temas, como la planificación familiar y, a medida que envejece, sobre los síntomas de la menopausia y otros problemas", aconsejó Rible.

Además de las pruebas preventivas, hay una vacuna disponible que protege de algunas cepas del VPH. Debido a que la actividad sexual es la principal forma de transmisión del VPH, la vacuna se recomienda para niños de ambos sexos a los once o doce años de edad, antes de que inicien la actividad sexual. Pero también se recomienda para las personas de 13 a 26 años de edad, aunque hayan sido sexualmente activas, e incluso aunque se hayan infectado con VPH.

"Aunque alguien haya tenido VPH, probablemente no haya sido expuesto a todas las cepas cubiertas por la vacuna", señaló Einstein.

Pero vacunarse no reemplaza la necesidad de la exploración, aclaró. Seguir las directrices de exploración sigue siendo importante, dado que la vacuna no cubre todas las cepas de VPH.


OMS: Cáncer aumentará 75% para el año 2030

Para el año 2030 los casos de cáncer en el mundo se incrementarán 75% -predice la Organización Mundial de la Salud- principalmente debido a los cambios en el estilo de vida.


La mayoría de estos casos, dice la organización, se verán en el mundo en desarrollo y en algunos de los países más pobres el incremento será de más de 90%. El estudio de estadísticas, que los expertos califican de ‘preocupantes’, fueron presentadas por la Agencia Internacional para la Investigación de Cáncer (IARC) en Francia, un organismo de la OMS, y es el primero que analiza los patrones futuros de incidencia y mortalidad de varios tipos de cáncer en el mundo.
Los resultados, publicados en la revista The Lancet Oncology, muestran que mientras algunos tipos de cáncer -como el de cuello uterino y estomacal- comenzarán a reducirse en países donde habrá una mejora socioeconómica, otros tipos de cáncer -los asociados al estilo de vida- se incrementarán ‘sustancialmente’.
Estilo de vida
‘El objetivo de nuestro estudio era entender la relación entre las tasas de incidencia y mortalidad de cáncer y los cambios en el desarrollo humano de un país’, explica a la BBC el doctor Freddie Bray, quien dirigió el estudio.
‘Lo que observamos es un incremento en la carga de cáncer en los países que están atravesando una transición socioeconómica y mejora de ingresos, lo cual está asociado a varios tipos de cáncer’.  ‘El cáncer ya es hoy la principal causa de muerte en muchos países de altos ingresos y en las próximas décadas será una de las principales causas de incidencia y mortalidad en cada región del mundo’. ‘Hoy tenemos cerca de 7 millones de casos de cáncer en el mundo cada año. Para el año 2030 habrá más de 22,2 millones, lo cual es un incremento de 75%’, expresa el experto.
El estudio utilizó la información de GLOBOCAN, una base de datos compilada por la IARC sobre incidencia y mortalidad de cáncer en 2008 en 184 países.
Con estos datos llevaron a cabo un modelo sobre los patrones de los tipos de cáncer más comunes y cómo varían según cuatro niveles del desarrollo humano. Así proyectaron cómo se verá la carga de seis tipos de cáncer en países de altos, medianos, bajos y muy bajos ingresos en el 2030 según los cambios que se pronostican en cada población, incluidas las tasas de envejecimiento.
Hoy en día los países de muy bajos ingresos -principalmente los de África subsahariana- tienen un alta incidencia de cáncer asociado a infecciones, como el de cuello uterino, hepático, estomacal y sarcoma de Kaposi. En los países de altos ingresos actualmente se ve una alta incidencia de cáncer asociado al tabaco, factores de riesgo reproductivo, obesidad y dieta (cáncer de mama, próstata y de colon y recto).
La predicción para el 2030 es que en los países de bajos ingresos se reducirá el cáncer asociado a infecciones, pero se incrementarán los asociados a obesidad, reproducción y dieta. Los autores creen que los cambios demográficos que se verán en muchos países de medianos ingresos (incluida América Latina, China, India y Sudáfrica) experimentarán un incremento de 78% en los casos de estos tipos de cáncer, en particular de próstata y mama.
Y en algunas regiones de muy bajos ingresos predicen un aumento de 93% en ese mismo período. Tal como señala el doctor Bray, estas cifras son una ‘llamada de alerta’ -particularmente en el mundo en desarrollo- sobre las tendencias de las próximas décadas.
‘Hay muchas cosas que podemos hacer para la prevención de cáncer’, dice el experto.
‘Por ejemplo, se pueden reducir las tasas de obesidad, que es un factor de riesgo importante del cáncer de colon y recto, próstata y mama’.
‘Pero principalmente es necesario reducir el tabaquismo, el principal factor de riesgo de cáncer pulmonar, que es el cáncer más común en todo el mundo’, afirma el investigador.
BBC Mundo.
Uno de cada dos países no está preparado para combatir el cáncer
BBC Mundo. Más de la mitad de los países de todo el mundo no está preparado para prevenir el cáncer. Tampoco lo está para ofrecer tratamiento y cuidado a pacientes crónicos.
Un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud, a propósito del Día Mundial contra el Cáncer, advirtió que la mayoría de los países no tiene un programa eficiente de control de la enfermedad que incluya la prevención y el diagnóstico temprano, así como el tratamiento y cuidado.
Se estima que unas 760 millones de defunciones al año son debido a algún tipo de cáncer. El 70% de estas muertes ocurren en países pobres.
"El cáncer no debería ser una sentencia de muerte en ninguna parte del mundo, pues existen formas comprobadas de prevención y cuidado de muchos tipos de cáncer", declaró en un comunicado Oleg Chestnov, subdirector general de enfermedades de no transmisibles y salud mental de la OMS.
De la palabra a la acción. El reciente estudio sobre enfermedades no transmisibles, que contó con información suministrada por 185 países, muestra grandes diferencias entre los programas de control de cáncer y los servicios.
"Están fracasando en pasar del compromiso a la acción. En muchos casos estos planes no están integrados en un plan nacional de acción", informa la OMS.
Según la encuesta, la mayoría de los países carece de capacidad institucional y de un liderazgo decisivo para asegurar los fondos necesarios para el control del cáncer.
La organización señala que el 70% de las defunciones por cáncer se registran en países de ingresos medios y bajos. "Mientras menos ingresos tenga el país, menos capacidad" para combatir la enfermedad.
"Existe un descenso dramático en la financiación para la prevención y control de enfermedades no transmisibles (entre ellas el cáncer) en países de bajos recursos", se lee además en el informe.
Pulmón y mama. Los datos de la encuesta indican que a nivel mundial los cáncer de pulmón y de mama siguen siendo los más comunes en hombres y mujeres. Seguidos por estómago, colon/recto, esófago, hígado y cuello uterino.
Cuello útero. La OMS advierte que más del 30% de los casos de cáncer se podrían prevenir, pues el consumo de tabaco sigue siendo la principal causa prevenible de la enfermedad en el mundo.
Tomar alimentos sanos, realizar actividades físicas y moderar el consumo de alcohol, son otras formas de prevención recomendadas por la organización.
La vacunación contra el papiloma virus humano (PVH), causante de cáncer de cuello uterino, y del virus contra la hepatitis B (VHB) podría evitar hasta el 20% de las muertes en países en desarrollo.
Este año, la OMS, junto con otras organizaciones de lucha contra el cáncer en todo el mundo, decidieron dedicar este día para lanzar una campaña de concientización y difusión de ideas equivocadas sobre la enfermedad.
Cáncer más frecuente
HOMBRES 
Pulmón
Estómago
Hígado
Colon/recto
Esófago
MUJERES
Mama
Pulmón
Estómago
Colón/recto
Cuello uterino