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domingo, 28 de julio de 2013

Cuando el día del padre se pasa en un asilo

Entre regalos y reuniones, hay hombres que esperan una visita.





SANTO DOMINGO. Lejos del movimiento comercial y las reuniones familiares que genera la celebración mañana del Día del Padre, hay un grupo de hombres de la tercera edad que anhela la visita de los suyos o, mejor aún, que sus hijos se acuerden de ellos.
"Ellos no saben que yo estoy aquí", dice José Andrés Rodríguez Ferreira, de 94 años, refiriéndose a sus cuatro hijos que viven fuera del país. "No me he podido comunicar con ellos por falta de teléfono y falta de personas relacionadas", dice.
Recuerda que en su juventud tuvo una vida activa como locutor. Hoy ya lleva tres meses en el Hogar de Ancianos San Francisco de Asís, a donde lo trasladó un amigo. "Ya yo estoy en la última década de mi primer siglo", dice con una risa burlona.
"Lo único que yo no tengo son dos cosas: dinero ni memoria", vuelve a decir entre carcajadas.
Las secuelas que aún padece de aquel accidente automovilístico que, según cuenta, tuvo en Puerto Rico hace muchos años, y la soledad en que se encuentra al estar asilado, no han afectado la actitud positiva de este padre. "Tengo otro concepto de la vida diferente al de otras personas, de que si no ven a fulano se vuelven locos", dice.
"Esos días de celebraciones yo los paso en mi cuarto acostado, leyendo, porque como nadie me visita, no tengo amigos, no tengo teléfono".
A diferencia de don José, en el asilo hay otros hombres que aunque están lejos de sus hijos, saben qué sus vástagos se recuerdan de aquel padre que está enfermo y solo, como don Carlos Cabral Lafountaine.
Luis Rosario Pérez, quien sabe que tiene "50 y pico" de años, celebrará su primer Día del Padre en el asilo. Llegó allí porque su hermana no lo puede cuidar. "Si vinieran visitas lo pasaría muy bien, a lo mejor viene mi hermana y la sobrina", dice con añoranza sentado en una silla de ruedas.
De los 266 pacientes asilados en el Hogar de Ancianos, 144 son hombres. Cada uno pasará el Día del Padre con sentimientos diferentes.